000 01854caa a22001935a 4500
003 AR-BaBNM
005 20220331213949.0
007 ta
008 000000s1983 xx |||||||||||||||||fre|d
035 _a000183786
040 _aAR-BaBNM
_bspa
_eaacr
100 1 _aJacquard, Albert
245 1 4 _aLes mythes au microscope
520 _aEn épocas pasadas, las tentativas de definición de las razas humanas se apoyaban en características aparentes como el color de la piel o la forma del cráneo, en tanto los progresos de la genética al estudiar los patrimonios biológicos de los grupos humanos desacreditan cualquier intento de dividir la humanidad en supuestas "razas" - menos aún, de establecer una jerarquía entre las mismas. En todo caso, desde el punto de vista de la riqueza biológica, el "mejor" grupo sería aquel que guanda la diversidad más grande. Asimismo, al comparar entre los resultados de tests de coeficiente intelectual entre personas de distintos orígenes, es preciso mantenerse alerta ante el peligro de generalizaciones en cuanto a los componentes "hereditarios o innatos" y "adquiridos" de la inteligencia. La antropología ha aportado la evidencia de que el sentimiento de superioridad mantenido por gran parte de los grupos concierne a su cultura, no a su patrimonio biológico; se trata por lo tanto de etnocentrismo, no de racismo. El problema ante el cual nos vemos confrontados es comprender porqué el racismo se expande pese a su total falta de justificación. Al racismo es preciso responder por una voluntad de diversificar nuestras sociedades: diversificación por la ciencia y la tecnología, por la cultura, y por la libertad a todos ofrecida.
650 4 _aGenética
_98162
773 0 _tLe Courrier de l'UNESCO
_g36e année (nov. 1983), p. 25-27
942 _2udc
_cANA
999 _c229422
_d229422